Recetas
El Museo de la Confitura: Un Viaje Gourmet a Través de Dos Décadas
2025-04-02

En el corazón del Baix Empordà, un museo especializado en confituras celebra su vigésimo aniversario. Este espacio único, reconocido internacionalmente por sus innovadoras preparaciones, ha pasado por manos notables desde su fundación. Inicialmente establecido por Georgina Regàs, destacada cocinera y escritora fallecida en 2022, fue adquirido en 2017 por Juan Regás, quien ahora delega la dirección a su hija María Regás y Teresa Millàs, jefa de producción. Este museo alberga más de 150 recetas artesanales, desde clásicos como mermeladas de naranja hasta creaciones audaces que mezclan frutas con hierbas y especias exóticas.

Un Legado de Sabor en Torrent, Girona

En medio de una región bañada por las tradiciones culinarias del Baix Empordà, se encuentra el Museu de la Confitura, donde durante los últimos veinte años se han cultivado sabores memorables. La historia comienza con Georgina Regàs, cuya pasión por la cocina y la literatura dejó huella en este rincón gastronómico. Tras su desaparición, el empresario Juan Regás tomó las riendas del proyecto, asegurando que su legado continuara bajo nuevas generaciones lideradas hoy por María Regás y Teresa Millàs.

Este museo guarda un tesoro de más de 150 recetas artesanales, cada una hecha con esmero. Desde combinaciones sencillas como la mermelada de fresa o naranja amarga, hasta propuestas sofisticadas que integran pomelo con Beefeater, lima con apio, arándanos con violeta, o incluso calabaza con especias. En esta celebración, el equipo lanzó un libro titulado "Mermeladas y Confituras", donde no solo revelan secretos de elaboración sino también diferencias técnicas entre términos como mermelada, confitura y chutney. Según la distinción adoptada por ellos y respaldada por estándares internacionales, las mermeladas derivan principalmente de cítricos, mientras que las confituras abarcan otras frutas y verduras.

Para quienes deseen experimentar en casa, el libro incluye varias recetas detalladas. Entre ellas, destaca la mermelada de limón y jengibre, donde los ingredientes frescos son macerados durante tres días antes de ser cocidos lentamente junto con azúcar y zumo de limón. Otra joya es la confitura de albaricoque con lavanda, donde los frutos maduros y verdes se combinan para obtener pectina natural, cocidos cuidadosamente con azúcar y una infusión de lavanda.

Desde combinaciones simples hasta sabores inesperados, estas preparaciones invitan a explorar nuevos horizontes en la cocina casera.

Desde un punto de vista periodístico, el Museu de la Confitura representa mucho más que un lugar dedicado a dulces. Es un reflejo de cómo las tradiciones pueden adaptarse sin perder su esencia, fusionándose con innovaciones modernas. Para cualquier lector interesado en la cultura culinaria, este museo ofrece una lección valiosa sobre la importancia de preservar recetas ancestrales mientras se anima a los cocineros aficionados a reinventarlas según su propio estilo. Al final, la verdadera magia reside en transformar ingredientes simples en experiencias memorables.

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