La cocina colombiana es rica en platos que no solo destacan por su exquisitez, sino también por las historias detrás de ellos. Uno de estos manjares es el lomo al trapo, un deleite culinario que ha cautivado corazones en toda Colombia. Este platillo, popularizado especialmente en Bogotá, ha sido llevado a otro nivel gracias a la interpretación del chef Nicolás de Zubiría. A través de sus redes sociales, este cocinero originario de Cartagena comparte su versión personal de esta receta tradicional.
Un aspecto fundamental en la preparación del lomo al trapo reside en los detalles técnicos que garantizan su perfección. Según el chef, el uso de un paño de algodón previamente humedecido es crucial para proteger la carne durante la cocción. Este elemento asegura que el calor se distribuya uniformemente, preservando la jugosidad del lomo. Además, la elección del corte adecuado es vital; De Zubiría recomienda optar por un lomo de grosor medio para evitar sobrecocinarlo. La sal marina juega un papel protagónico, ya que su textura gruesa permite formar una costra que realza el sabor natural de la carne sin abrumarlo. Para agregar un toque aromático único, unas hojas frescas de romero completan la mezcla de sabores.
El proceso creativo culmina con el arte de envolver y cocinar el lomo sobre brasas ardientes. El chef enfatiza la importancia de enrollar cuidadosamente la carne en el paño, asegurándose de que quede completamente cubierta por la capa de sal. Este paso es esencial para lograr una cocción homogénea. Una vez amarrado con firmeza, el lomo se coloca sobre las brasas, donde lentamente adquiere un aroma ahumado que lo hace irresistible. La paciencia es clave en este proceso, ya que cada minuto de cocción contribuye a desarrollar la crujiente costra exterior y la suave textura interior. Más allá de ser un simple plato, el lomo al trapo simboliza la conexión entre tradición, técnica y pasión gastronómica.
Esta receta representa más que un acto culinario; es una celebración de la cultura colombiana que une generaciones y comunidades. Desde su origen en la costa hasta su adaptación en diferentes regiones, el lomo al trapo demuestra cómo la simplicidad de los ingredientes puede transformarse en algo extraordinario cuando está acompañada de dedicación y amor. Cada bocado nos invita a reflexionar sobre la importancia de preservar nuestras raíces mientras exploramos nuevas formas de expresión culinaria. En un mundo acelerado, disfrutar de momentos como estos nos recuerda el valor de detenernos y apreciar lo que realmente importa: compartir experiencias auténticas y significativas.