La destacada disc-jockey y productora musical Sofía Cristo, nacida en Madrid en 1983, ha experimentado un verano de intensa actividad profesional. Esta época del año se presenta como el punto álgido para su carrera, con una agenda repleta que incluye compromisos en más de veinte festivales de renombre y numerosos espectáculos. Colaborando estrechamente con sus colegas y amigos Seiken y Roi Porto, con quienes comparte una \"conexión inigualable\", ha pasado los últimos meses recorriendo diversas cabinas, haciendo vibrar a los entusiastas de la música electrónica. Sus sesiones, profundamente arraigadas en el hard dance, siempre incluyen la nueva remezcla del icónico éxito de los noventa, 'El ritmo de la noche', una producción conjunta que ha conquistado al público.
Para Sofía, este verano representa una \"locura que adora\". \"Estoy presente en una multitud de festivales a lo largo y ancho de España\", explica. Siente una emoción particular al actuar en el Medusa Festival, un evento que, para ella, es un verdadero epicentro de la cultura electrónica. Desde temprana edad, la música ha sido su gran afición. La hija de Ángel Cristo y Bárbara Rey cuenta con una trayectoria de más de 25 años, habiendo pinchado en algunas de las cabinas más emblemáticas de España y Europa. Su propuesta musical se enfoca en el hard dance, el mainstage y el peak time, aunque en eventos privados o sesiones especiales, disfruta reversionando clásicos de los 90 y 2000, un tributo a sus raíces musicales. Además, revela su incursión en la producción musical junto a Seiken, con cuatro temas orientados al mercado internacional listos para su lanzamiento.
En medio de su ajetreada agenda de eventos y giras, Sofía mantiene un riguroso régimen de entrenamiento, dedicando de tres a cuatro días a la semana al ejercicio físico y priorizando una dieta balanceada. Aunque no sigue un plan alimenticio estricto, busca el equilibrio, reservando los fines de semana para indulgencias. Su bienestar no se limita a lo físico; abarca todos los aspectos de su vida. Considera fundamental el descanso y el tiempo de calidad consigo misma, su pareja, amigos y familia. Las sesiones de terapia quincenales también son cruciales para su equilibrio emocional.
Al hablar de sus gustos culinarios, Sofía confiesa su debilidad por la paella en verano y su incondicional amor por el salmorejo, al que añade un toque especial con huevo, cecina y helado de queso de cabra. Describe su vida actual como intensa, una mezcla de sabores dulces, picantes y refrescantes, con leves toques amargos, comparándola con un Chai Latte del renombrado Casto de Madrid. La gastronomía ocupa un lugar central en su vida, siendo el escenario de las conversaciones más significativas. Atesora los recuerdos familiares en torno a la mesa, especialmente los domingos de piscina y las paellas o fideuás preparadas por su madre, una tradición que perdura en su memoria.
Aunque no se considera una experta cocinera, Sofía disfruta enormemente cuando le preparan la comida. Admite que cocina por necesidad, pero encuentra gran placer en las habilidades culinarias de su madre y de su pareja, así como en visitar buenos restaurantes. Su plato estrella es el spaghetti al olio, que prepara con especial cariño para su pareja, considerándolo una de las mayores expresiones de amor. Es aventurera con la comida, dispuesta a probar casi todo, excepto insectos o texturas gelatinosas. Su lugar favorito para disfrutar de una comida es la casa de su madre, en compañía de su pareja, o en su restaurante predilecto, Caníbal, un refugio emocional y gastronómico.
En cuanto a las relaciones, Sofía valora la admiración mutua y el trabajo en equipo por encima de todo. Sobre las dietas milagro, reconoce haber caído en ellas, pero ha aprendido que el verdadero secreto reside en el cuidado sin obsesiones. En la mesa, le disgusta la mala educación y el uso excesivo de móviles, priorizando una buena conversación y agua con gas. La fama, para ella, tiene un sabor agridulce, con momentos brillantes y otros de soledad. Invitaría a cenar a Rosalía, Hi-Lo y Damiano David para un intercambio enriquecedor. No se negaría a sentarse con nadie, pues cree que siempre hay algo que debatir y aprender de cada persona.
Una cita ideal para Sofía sería en una terraza íntima, compartiendo sushi y un postre con dos cucharas. Se confiesa fanática de los atracones de tarta de queso, dulce de leche y crema de cacahuete. Admite que madrugar no es su fuerte. El picante lo añade tanto a sus sesiones como a sus momentos íntimos, y en su hogar, el tabasco y el aceite picante son imprescindibles. Reconoce haber sido \"gamberra\" y haber sido sorprendida en muchas ocasiones, prefiriendo mantener esos detalles en secreto. A pesar de haber sido engañada alguna vez, lo ve como una lección para discernir quién merece estar a su lado. Se encuentra en un \"momento muy dulce\" tanto profesional como personalmente, sin espacio para más alegrías. La pasión es lo que siempre pone en el asador, haciendo todo con autenticidad. La mentira le quita el apetito, mientras que su pareja y su gata Tuki son la \"sal de su vida\". Su mejor amigo David de Radical es el \"perejil de todas sus salsas\", siempre presente. Su momento más dulce es el actual, construyendo una vida plena, pero también recuerda con cariño la sensación de estar enamorada y su actuación en Tomorrowland.