Las revelaciones obtenidas de las grabaciones de Koldo García, colaborador cercano de Santos Cerdán, desvelan una operación de vigilancia sobre figuras prominentes del PSOE. Estos audios, recuperados durante la 'operación Delorme', muestran cómo Koldo, ahora en prisión provisional por el caso Koldo, utilizaba información recabada por espías para mantener informado a Cerdán, quien ascendería a la Secretaría de Organización del PSOE bajo el liderazgo de Pedro Sánchez.
En octubre de 2016, Koldo García orquestó la vigilancia de dos altos cargos socialistas navarros en un restaurante. A pesar del ruido ambiental que dificultaba las grabaciones, Koldo interrogó a sus informantes, una pareja con acento de Europa del Este, con el fin de extraer cualquier detalle relevante. Koldo enfatizó la importancia de la información para "Santi", refiriéndose a Santos Cerdán. Este episodio subraya la meticulosidad de Koldo en la recolección de datos, por fragmentados que parecieran.
Fuentes internas del PSOE han confirmado que los individuos espiados en el restaurante eran el actual senador Javier Remírez, entonces secretario de Ideas y Programas del PSN, y Guzmán Garmendia, quien previamente dirigió la campaña digital de Sánchez en las primarias de 2014. La conversación tuvo lugar en vísperas del Comité Federal de octubre de 2016, donde el partido decidió abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy, lo que sugiere un intento de anticipar la postura de estos dirigentes.
Santos Cerdán estaba particularmente interesado en las opiniones de Remírez y Garmendia, especialmente sobre María Chivite, y su posible alineación con figuras como Susana Díaz o Eduardo Madina, consideradas rivales de Pedro Sánchez. Los espías también informaron sobre la intención de uno de los vigilados de "bajar a Madrid" para el Comité Federal, un detalle que Koldo consideró crucial. Se buscaba conocer si existía comunicación con figuras clave o si se planeaban acciones para "tumbar" a otros dentro del partido.
Koldo mostró un particular interés en cualquier mención de dinero, sin importar cuán vaga fuera. Aunque los espías mencionaron "algo con cuatro, 400 o 40", la falta de claridad en las conversaciones debido a la baja voz de los espiados frustró la obtención de detalles concretos. Además, se escuchó la sugerencia de enviar correos a una "Susana" por vía personal, no oficial, lo que levantó sospechas sobre el contenido sensible de dichas comunicaciones.
La revelación de estas grabaciones ha causado un gran revuelo y estupefacción en el ala crítica del PSOE. Miembros del partido han expresado su indignación y la convicción de que estas prácticas de espionaje no fueron incidentes aislados, sino parte de una "Gestapo de juguete" que operó durante años. Fuentes cercanas a Susana Díaz han manifestado que siempre sospecharon ser objeto de vigilancia, no solo cuando apoyaban a Sánchez, sino también en etapas posteriores, lo que evidencia la profunda desconfianza generada por estos eventos.