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Estados Unidos restablece presencia nuclear en el Reino Unido tras casi dos décadas
2025-07-25

Estados Unidos ha retomado el despliegue de armamento atómico en bases del Reino Unido, marcando un cambio significativo en la estrategia de defensa transatlántica. Esta acción, que se produce diecisiete años después de la retirada de las últimas armas nucleares estadounidenses de suelo británico, ha generado un debate sobre la escalada armamentística en Europa y la dependencia nuclear del Reino Unido. La reintroducción de las bombas atómicas B-61 Modelo 12 en la base de la RAF en Lakenheath subraya la intención de Washington de reforzar su presencia disuasoria en el continente frente a las tensiones geopolíticas actuales.

Además, esta decisión se enmarca en una reconfiguración de la doctrina de defensa europea, donde el Reino Unido busca fortalecer sus capacidades nucleares a través de la adquisición de cazas F-35A con aptitudes para el uso de este tipo de armamento. Si bien esta medida aumenta la flexibilidad y la capacidad de respuesta rápida del Reino Unido, también profundiza su interdependencia estratégica con Estados Unidos, ya que cualquier uso de las nuevas armas nucleares británicas requerirá la aprobación de Washington.

El regreso de las armas nucleares estadounidenses al Reino Unido

Estados Unidos ha iniciado un nuevo capítulo en su estrategia de defensa global con el despliegue de armamento nuclear en el Reino Unido, una acción que no se veía en casi dos décadas. Esta decisión implica el retorno de las bombas atómicas B-61 Modelo 12 a la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) en Lakenheath, Inglaterra. La llegada de estas armas, confirmada por movimientos de aeronaves de transporte militar estadounidenses y la modernización de infraestructuras en la base, refuerza la capacidad nuclear de Washington en Europa, sugiriendo un endurecimiento de su postura frente a las dinámicas geopolíticas actuales, especialmente en relación con Rusia, y reafirmando su compromiso con la Alianza Atlántica.

El traslado de estas armas, presuntamente en aviones de transporte C-17 que mantuvieron su transpondedor activo para su detección, procede de una de las principales instalaciones de almacenamiento de bombas atómicas en Estados Unidos, la base de Kirtland en Nuevo México. Aunque el número exacto de dispositivos desplegados no ha sido confirmado, se estima que un C-17 puede transportar hasta 20 bombas, lo que podría haber incrementado el arsenal nuclear estadounidense en Europa en un 20%. Este movimiento se percibe como una señal clara de la determinación de Washington para fortalecer la disuasión en el continente, en un momento de crecientes tensiones y realineamientos estratégicos. La presencia de 52 cazas F-35A y 52 F-15E en Lakenheath, todos ellos con capacidad nuclear, amplía significativamente el alcance y la flexibilidad de la respuesta atómica estadounidense en la región.

Reino Unido refuerza su capacidad disuasoria y estrecha lazos con Washington

La estrategia de defensa del Reino Unido experimenta una transformación fundamental con la adquisición de cazas F-35A con capacidad nuclear, lo que marca el regreso de la disuasión aérea con armamento atómico por primera vez desde 1998. Esta decisión, impulsada por el gobierno del primer ministro Keir Starmer, busca complementar los misiles balísticos Trident de sus submarinos nucleares, estableciendo una doble vía de disuasión. La integración de las bombas atómicas B-61 Modelo 12 en estos cazas proporcionará a las fuerzas armadas británicas una mayor flexibilidad y una capacidad de respuesta rápida ante posibles amenazas, elementos cruciales en la estrategia nuclear moderna.

Sin embargo, esta modernización nuclear conlleva una mayor dependencia estratégica de Estados Unidos. Las bombas B-61 Modelo 12, aunque operadas por aeronaves británicas, seguirán siendo de propiedad estadounidense, lo que implica que su uso estará condicionado a la autorización de Washington. Esta situación subraya la estrecha integración de la doctrina nuclear británica con la de la OTAN, permitiendo su despliegue únicamente en el contexto de un conflicto en el que la Alianza Atlántica esté involucrada y haya aprobado el uso de tales armas. Políticamente, esta inversión en defensa no solo busca fortalecer la seguridad nacional, sino también reafirmar el papel del Reino Unido en Europa tras el Brexit, donde la defensa y la seguridad se han convertido en áreas clave de cooperación y consenso bipartidista en el parlamento británico. La versatilidad de las bombas B-61 Modelo 12, con su capacidad de ajustar la potencia explosiva y su precisión guiada por GPS, añade un elemento estratégico crucial a esta nueva era de disuasión.

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