En la recta final del embarazo, muchas futuras madres comienzan a adoptar prácticas que facilitan el parto y aceleran la recuperación posterior. Lourdes Montes, actualmente en su trigésima sexta semana de gestación, ha decidido compartir su experiencia con los masajes perineales, una técnica clave para preparar los tejidos de la zona pélvica. Estos masajes no solo mejoran la elasticidad del periné, sino que también reducen el riesgo de desgarros durante el parto. Como resultado, se puede evitar la necesidad de puntos quirúrgicos, lo que permite una recuperación más rápida.
Los masajes perineales son técnicas específicas que deben realizarse bajo ciertas recomendaciones médicas. Aunque pueden comenzarse a partir de la semana 32-34 de gestación, es crucial seguir las instrucciones adecuadas. Además de ser beneficiosos durante el embarazo, estos masajes también pueden aplicarse en otras situaciones relacionadas con problemas musculares o cicatrices en la región pélvica.
Los masajes perineales son un recurso fundamental para preparar el cuerpo de la madre frente al parto. Desde la semana 32-34, estas técnicas ayudan a estirar y fortalecer los músculos del suelo pélvico, promoviendo una mayor flexibilidad en los tejidos afectados por el nacimiento. Esto reduce significativamente la posibilidad de sufrir desgarros graves, como los de tercer o cuarto grado, y disminuye las probabilidades de necesitar procedimientos invasivos como episiotomías.
Estudios recientes confirman que los masajes perineales previenen lesiones importantes durante el parto, aunque siempre deben considerarse otros factores externos que influyen en el proceso. La participación activa de la pareja o de un profesional capacitado también es crucial. Realizar estos masajes con regularidad (3-4 veces por semana) asegura resultados óptimos. Para llevarlos a cabo, es necesario utilizar aceites especiales o lubricantes y dedicar unos 15 minutos por sesión. Las mujeres pueden realizarlos ellas mismas utilizando sus pulgares, pero contar con la ayuda de otra persona suele ser más cómodo y efectivo.
Aunque los masajes perineales están especialmente asociados con el embarazo, su utilidad trasciende esta etapa. En algunas ocasiones, profesionales especializados pueden recomendarlos para abordar condiciones como el dolor muscular crónico o la rigidez en la zona pélvica. Este tratamiento manual también puede ser útil para mejorar la movilidad después de cirugías o en casos donde existen cicatrices que limitan el movimiento.
Tras el parto, no es necesario continuar con estos masajes de forma inmediata. Sin embargo, podrían reintroducirse según la evaluación postparto de una matrona o fisioterapeuta especializado. Es importante destacar que cualquier decisión sobre su uso debe tomarse tras consultar con un médico o ginecólogo. Además, mantener una buena higiene y elegir un lugar tranquilo y relajado para realizar los masajes garantiza una experiencia positiva. Esta técnica, cuando se aplica correctamente, ofrece beneficios duraderos tanto durante el embarazo como en otras fases de la vida.