La maternidad, lejos de ser solo una etapa biológica, transforma profundamente la vida de las mujeres. Andrea Ros, reconocida actriz y ahora también educadora perinatal, comparte cómo este proceso marcó un antes y un después en su perspectiva vital. A través de su proyecto digital Madremente y el centro El Refugi de les Mares en Barcelona, busca acompañar a otras madres que atraviesan experiencias similares.
En su trayectoria como divulgadora, Andrea destaca la importancia de romper con los estigmas sociales sobre la maternidad idealizada. En lugar de ello, aboga por una visión más realista donde se reconozca tanto lo positivo como los desafíos inherentes al proceso. Su reflexión surge tras sentir una soledad inesperada incluso rodeada de apoyo familiar y profesional. Esto la llevó a preguntarse por aquellas mujeres sin estos recursos, enfrentándose solas a una sociedad que no siempre está preparada para sostenerlas.
Es fundamental reimaginar cómo nuestras comunidades pueden acoger mejor a las madres y sus hijos. La autora subraya que lograr una verdadera felicidad durante la maternidad requiere intervenciones sistémicas, especialmente desde el ámbito público. Políticas que promuevan la conciliación laboral, mayor flexibilidad en los horarios de trabajo y un sistema de salud mental accesible son algunos ejemplos clave. Además, resalta la necesidad de normalizar la presencia de niños en espacios públicos y laborales, fomentando así una cultura más inclusiva hacia las familias.
La maternidad es una experiencia rica y compleja que merece ser celebrada en toda su dimensión. Reconocerla como tal implica trabajar colectivamente para crear estructuras que respalden a quienes asumen este rol tan crucial para la sociedad. Al hacerlo, no solo beneficiamos a las madres, sino que fortalecemos tejidos comunitarios más justos e igualitarios donde todos puedan prosperar juntos.