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El Impacto de los Miomas en la Fertilidad y el Embarazo
2025-03-24

Los miomas uterinos, presentes en un 25% de las mujeres en edad reproductiva, son tumores benignos que, aunque no representan una amenaza directa para la salud, pueden influir significativamente en la fertilidad. En algunos casos, constituyen la única causa de esterilidad femenina, afectando entre un 2% y un 3% de las pacientes. La Dra. Miriam Prieto Moreno, especialista en fertilidad del Hospital Vithas Málaga, explica cómo estos crecimientos pueden impactar tanto en la capacidad de concebir como en el desarrollo del embarazo. Además, aborda estrategias preventivas y tratamientos disponibles antes, durante y después del embarazo.

La evaluación individualizada es clave, ya que el impacto de los miomas depende de su tamaño y ubicación. Aunque generalmente se recomienda evitar cirugías durante el embarazo debido a riesgos potenciales, existen opciones terapéuticas preconcepcionales y posparto para mejorar el pronóstico reproductivo.

Evaluación y Tratamiento Preconcepcional

Antes de intentar un embarazo, es crucial realizar una consulta preconcepcional donde se evalúe la presencia y posible impacto de los miomas. Durante esta visita, se realiza un análisis ecográfico detallado para determinar si estos crecimientos podrían interferir en la gestación o reducir las probabilidades de éxito reproductivo.

Según la experta, "la valoración personalizada permite decidir si es necesario tratar los miomas antes de intentar quedarse embarazada". Las opciones incluyen procedimientos quirúrgicos para extirparlos o tratamientos médicos que disminuyan temporalmente su tamaño mediante técnicas como la radiofrecuencia. Este enfoque garantiza una mayor seguridad durante el embarazo futuro, especialmente cuando los miomas están localizados en áreas críticas del útero.

En muchos casos, los miomas submucosos o intramurales pueden alterar aspectos fundamentales del proceso reproductivo. Por ejemplo, pueden impedir la migración adecuada de los gametos hacia el útero, modificar la vascularización endometrial o generar inflamación que compromete la receptividad uterina. Estas condiciones aumentan las tasas de aborto espontáneo y reducen las oportunidades de implantación embrionaria exitosa. Por lo tanto, identificar y gestionar adecuadamente los miomas previamente puede marcar una diferencia significativa en el resultado final del embarazo.

Gestión de Miomas Durante y Después del Embarazo

Cuando los miomas son diagnosticados durante el embarazo, el enfoque cambia hacia un monitoreo cuidadoso mediante exámenes ecográficos regulares. Esto permite detectar cualquier cambio en su tamaño o posición que pueda aumentar riesgos como parto prematuro, malposición fetal o restricción del crecimiento intrauterino.

Aunque rara vez se requiere intervención quirúrgica durante el embarazo debido al aumento del riesgo de complicaciones asociadas, ciertas situaciones excepcionales pueden justificar este paso. Los miomas hormonodependientes tienden a crecer durante la gestación, lo que puede causar síntomas como dolor o degeneración tisular. Sin embargo, tras el parto, algunos regresan a su tamaño original debido a la involución natural del útero.

En el momento del parto, los miomas pueden dificultar la dilatación cervical o el descenso del feto por el canal del parto, incrementando el riesgo de cesárea o hemorragias postparto. Es fundamental que el equipo médico esté informado sobre su presencia para anticipar estas eventualidades. Durante el posparto, continúa siendo importante realizar seguimiento a los miomas para evaluar su evolución y decidir si es necesario algún tratamiento adicional según los deseos reproductivos futuros de la madre. Esta aproximación integral asegura una atención médica óptima en cada etapa del proceso maternal.

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