José María Ángel, una figura de larga trayectoria en la política de la Comunidad Valenciana, desempeñó un rol crucial al frente de la gestión de emergencias durante ocho años bajo la administración de Ximo Puig. Su pericia en situaciones de crisis, como la devastadora DANA de 2019 en la Vega Baja, le valió el reconocimiento de diversos sectores, incluso tras el cambio de gobierno. Esta reputación lo llevó a ser considerado un ejemplo de gestión eficaz, lo que impulsó su nombramiento como comisionado del Gobierno para la reconstrucción y, posteriormente, como presidente del PSPV-PSOE, un cargo de gran simbolismo dentro de la estructura partidista.
A pesar de su notable carrera y los elogios recibidos, la imagen de Ángel se ve ahora empañada por acusaciones de falsificación de su título académico. Esta controversia ha generado un profundo malestar, ya que el Partido Socialista lo había presentado como un modelo de profesionalismo y eficacia en contraste con la gestión del gobierno de Carlos Mazón. La validez de sus credenciales profesionales se ha convertido en un punto central de debate, poniendo en entredicho la credibilidad de su trayectoria.
La relación de Ángel con otros líderes políticos ha sido compleja. Aunque el vicepresidente de la Generalitat con Mazón, Francisco José Gan Pampols, lo consideraba un «amigo» y elogiaba su «experiencia dilatada y acreditada», las tensiones políticas entre el gobierno central y el autonómico dificultaron su colaboración. Este panorama de elogios por su capacidad de gestión, contrastado con las críticas y las recientes acusaciones, dibuja un perfil ambivalente de un político experimentado que ha navegado entre el éxito y la controversia.
Más allá de las actuales polémicas, José María Ángel posee una extensa trayectoria política y personal. Su paso por el Ministerio del Interior y su experiencia como alcalde de La Eliana durante casi dos décadas demuestran una vida dedicada al servicio público. Su personalidad, caracterizada por un distintivo bigote y un sentido del humor que lo asemeja al Inspector Gadget, ha sido parte de su identidad pública, forjada a lo largo de décadas en la esfera política.
Las acusaciones de falsificación de títulos contra José María Ángel tienen importantes implicaciones para el ámbito político. Este incidente no solo afecta la reputación del individuo, sino que también genera cuestionamientos sobre los procesos de selección y verificación de credenciales en el sector público. La transparencia y la integridad se vuelven temas cruciales, y la resolución de este caso podría sentar un precedente para futuros nombramientos y la confianza ciudadana en sus representantes.