Un hallazgo arqueológico de gran relevancia ha sorprendido a los investigadores en la antigua ciudad de Pompeya. Durante las excavaciones llevadas a cabo por el proyecto “Investigando la Arqueología de la Muerte en Pompeya”, se ha descubierto un conjunto escultórico funerario que representa a una pareja, cuya talla casi alcanza el tamaño real. Este monumento forma parte de la necrópolis de Porta Sarno y constituye un testimonio valioso del arte funerario romano.
El relieve muestra detalles excepcionales en su ejecución, destacando figuras femenina y masculina que, según los expertos, representan a una pareja matrimonial. Se especula que la mujer podría haber sido una sacerdotisa de la diosa Ceres debido a los símbolos presentes en su atuendo esculpido. Estas características sugieren que las esculturas pertenecen al período final de la República Romana, lo que añade valor histórico al descubrimiento. Las piezas han sido trasladadas a la Palestra Grande para su restauración, donde serán exhibidas próximamente en la exposición “Ser mujer en la antigua Pompeya”.
Este avance científico no sería posible sin la colaboración entre la Universitat de València y el Parque Arqueológico de Pompeya. La investigación, liderada por Llorenç Alapont y el grupo ÁTROPOS, ha involucrado a diversos especialistas en un esfuerzo multidisciplinario. Gabriel Zuchtriegel, director del parque, resalta la importancia de esta campaña para profundizar en los estudios sobre el área extramuros de Pompeya. Asimismo, Ester Alba, vicerrectora de la UV, expresa su entusiasmo por la continuación de este vínculo, que incluirá iniciativas como microcredenciales, exposiciones y rutas culturales europeas.
Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre las prácticas funerarias antiguas, sino que también subraya la importancia de la cooperación internacional en el ámbito arqueológico. A través de proyectos conjuntos, se fortalece el compromiso con la preservación del patrimonio cultural y la difusión de la historia universal. Este tipo de colaboraciones demuestra cómo la ciencia puede unir a personas de diferentes países en pos de un objetivo común: comprender mejor nuestro pasado para inspirar un futuro más consciente y solidario.