La alta capacidad intelectual suele asociarse con ventajas innatas, pero en realidad puede ser una lucha silenciosa. Tres madres—Eva Pinel, Paula Domínguez y Silvia P.—comparten sus experiencias con hijos dotados emocionalmente complejos. Durante un evento organizado por la Fundación Indiferent Minds el 14 de marzo, junto a Jana Martínez-Piqueras, experta en alta capacidad y fundadora de la institución, se abordaron temas como la ansiedad, el aislamiento social y los trastornos emocionales que enfrentan estos jóvenes. El caso más extremo fue el de una hija de Silvia, de 16 años, quien llegó a autolesionarse debido al estrés generado por una aceleración escolar mal gestionada.
En una soleada mañana del pasado mes de marzo, las puertas de la Fundación Indiferent Minds se abrieron para recibir a quienes desean comprender mejor el mundo de los niños con altas capacidades. Allí estaban Eva, Paula y Silvia, acompañadas por Lucas, hijo de Paula, un apasionado de la física cuántica cuya vida dio un giro positivo tras recibir atención personalizada en su nuevo colegio. Estas familias narraron cómo la falta de comprensión y recursos adecuados en los sistemas educativos convierte lo que debería ser una oportunidad en una fuente constante de angustia.
Silvia relató cómo su hija adolescente sufrió profundamente después de que le aceleraran un curso sin prepararla ni protegerla frente al acoso escolar subsiguiente. "Mi hija pasaba días enteros en cama, rechazando incluso levantarse", confesó Silvia con lágrimas en los ojos. Por otro lado, Eva compartió cómo uno de sus cuatro hijos, todos ellos dotados, canalizaba su frustración acumulada durante el día escolar en explosiones emocionales en casa. Su solución involucró grabaciones que demostraron la verdadera causa de este comportamiento: un entorno académico insuficiente para sus necesidades.
Jana Martínez-Piqueras destacó la importancia de una gestión adecuada de la aceleración escolar y otras intervenciones pedagógicas. Según ella, no se trata solo de cambiar de curso; requiere un proceso cuidadoso de adaptación e integración. Además, señaló alarmantemente que muchos jóvenes con altas capacidades terminan hospitalizados debido a problemas relacionados con alimentación y autoagresión. Esto se debe, en parte, a la intensidad emocional característica de estos niños, quienes perciben y sienten el mundo de manera extraordinariamente profunda.
Desde otra perspectiva, Lucas representa una luz de esperanza. Gracias al apoyo brindado por su nueva escuela, ha florecido tanto académica como emocionalmente. Su historia subraya cómo un enfoque personalizado puede transformar vidas.
Finalmente, Jana enfatizó la urgencia de romper estereotipos y ofrecer soluciones efectivas. La legislación española ya reconoce desde 2006 las necesidades específicas de estos estudiantes, pero su implementación sigue siendo deficiente. En palabras de Jana, "el contexto educativo tiene un papel clave porque es donde el cerebro despierta y aprende".
Este tema también cobró relevancia en el documental Altas Capacidades (Out of the Box), dirigido por Andrea Gómez, disponible en Movistar. A través de testimonios como los de Paula, Eva y Silvia, busca sensibilizar sobre la diversidad de perfiles dentro del espectro de alta capacidad.
El costo emocional de no atender estas necesidades es incalculable. Como dijo Jana, "es una lucha durísima y solitaria".
Como periodista, me impresiona la vulnerabilidad oculta detrás de la etiqueta "superdotado". Estas historias revelan que la alta capacidad intelectual no es sinónimo de facilidad; más bien, implica retos únicos que requieren atención especial. Es crucial que los sistemas educativos adopten enfoques inclusivos que consideren tanto las habilidades cognitivas como las emocionales de estos jóvenes. Solo así podrán alcanzar todo su potencial sin sacrificar su bienestar emocional.