Un famoso actor francés se encuentra en el centro de un escándalo judicial tras ser acusado de agresión sexual por dos ayudantes de dirección durante el rodaje de una película en 2021. Este caso, que se desarrolla en París, ha generado amplio debate sobre la cultura laboral en el cine y los efectos del movimiento #MeToo en la industria. Las demandantes describen incidentes específicos donde el comportamiento del actor habría cruzado límites éticos, mientras que él niega todas las acusaciones y atribuye su reputación negativa a prejuicios sobre su actitud vulgar y provocadora.
En medio de un juicio intenso celebrado en París, una joven de 34 años relató cómo supuestamente fue tocada inapropiadamente en tres ocasiones distintas por Gérard Depardieu durante el rodaje de “Las contraventanas verdes”. En un ambiente profesional cargado de tensión, la víctima aseguró que permaneció callada debido al estado de shock inicial y a la presión de continuar con su trabajo. A pesar de haber informado a sus superiores, quien intentó minimizar el problema, finalmente decidió presentar una denuncia formal para apoyar a otra mujer afectada y garantizar que su testimonio fuera escuchado.
Otras mujeres también han compartido experiencias similares con el actor, aunque algunas no llegaron a presentar denuncias formales debido a la falta de recursos o temor a represalias. Testimonios adicionales señalan que el comportamiento de Depardieu podría haber sido tolerado durante décadas debido a su fama internacional. Sin embargo, este caso marca un punto crucial en la historia del artista, cuya carrera parece enfrentarse a nuevas consecuencias sociales y profesionales.
El abogado de Depardieu argumenta que su cliente es víctima de una campaña mediática injusta que ha dañado irreparablemente su imagen pública. Mientras tanto, figuras como la actriz Fanny Ardant defienden que el estilo provocador del actor puede ser malinterpretado en tiempos modernos.
Este jueves, el tribunal determinará si Depardieu es culpable de los delitos imputados, lo que podría llevarlo a una pena máxima de cinco años de prisión y una multa considerable.
Desde la perspectiva de un periodista, este caso resalta la importancia de crear espacios seguros en ambientes laborales, especialmente en sectores dominados por figuras poderosas. También subraya cómo los cambios culturales impulsados por movimientos como #MeToo continúan transformando las normas éticas dentro de la industria cinematográfica global. La decisión judicial promete tener repercusiones significativas tanto para Depardieu como para quienes exponen casos de abuso en contextos profesionales.