En el lujoso hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid, una emocionante novedad gastronómica ha irrumpido para deleitar los paladares más exigentes durante la temporada estival. \"La Marisquería\" se erige como un santuario para los amantes de los productos del mar, ofreciendo una experiencia culinaria sin igual. Este nuevo concepto, ubicado en el exclusivo Champagne Bar, fusiona la frescura inigualable de los mariscos de temporada, provenientes de diversas costas españolas, con una sofisticada selección de champanes. La propuesta va más allá de una simple degustación, brindando un servicio atento y personalizado que realza la calidad de cada plato, prometiendo transformar cada visita en un verdadero festín para los sentidos.
El corazón de esta iniciativa reside en el Champagne Bar, bajo la imponente cúpula de cristal del Palm Court. Desde hace un par de semanas, el espacio exhibe un mostrador deslumbrante repleto de las más finas delicias marinas: cigalas, gambas rojas de Denia, quisquillas de Motril y bogavantes azules descansan sobre hielo, complementados por caviar y ostras frescas de Normandía. Una vitrina iluminada con esmero, presentando piezas de platería antigua restauradas para la ocasión, incluida una prensa, añade un toque de distinción al ambiente. La visión de esta renovada oferta es obra del chef ejecutivo Thomas Stork, quien, bajo la dirección gastronómica de Quique Dacosta, ha concebido un concepto donde la frescura y la calidad son prioritarias.
La atención al detalle es primordial en \"La Marisquería\". Los comensales tienen el privilegio de ver cómo las ostras son abiertas, los carabineros trinchados y el bogavante preparado directamente ante sus ojos. Este servicio, ejecutado con precisión y equilibrio, asegura que cada pieza se sirva en su punto óptimo de frescura. Para mantener la vitalidad de los productos, se rocían periódicamente con agua de mar, garantizando una experiencia auténtica y vibrante. La carta, aunque concisa, es cuidadosamente seleccionada, rotando sus doce sugerencias según la disponibilidad estacional. Predominan los platos fríos, con dos excepciones calientes que han capturado la atención: las almejas a la gallega con caviar y el carabinero de Cádiz, este último, cocinado brevemente en agua de mar y realzado con una salsa holandesa de carabinero.
La diversidad de la oferta fría incluye exquisiteces como las ostras Gillardeau con salsa de chalota y vinagreta blanca, gambas blancas de Santa Pola, quisquillas de Motril acompañadas de tres mayonesas, carpaccio de cigala y salpicón de centolla asturiana. Una de las creaciones más aclamadas y exitosas es el cóctel de gambas kimchi, una innovadora reinterpretación de un clásico, servido en copa de margarita, que incorpora sutiles influencias de la gastronomía mexicana, fruto de la colaboración entre Stork y Dacosta.
Para aquellos que buscan una experiencia más completa, la \"Peana de marisco\" es una opción ideal para dos personas, incluyendo bogavante nacional, cigalas, gambas rojas, quisquillas, gamba blanca y cuatro ostras, complementadas con una variedad de salsas. Esta oferta, que puede personalizarse con caviar y un postre del Palm Court, está diseñada para ser un punto culminante de la visita. Aunque inicialmente planificada hasta el otoño, la acogida ha sido tan positiva que existe la posibilidad de extender su permanencia, adaptando la carta con la llegada de nuevos productos de temporada, como los erizos.
La sinergia entre los sabores del mar y la efervescencia del champán es un eje fundamental de \"La Marisquería\". La extensa carta de champanes, con más de 150 referencias, ofrece el maridaje perfecto para cada plato. No obstante, para quienes prefieran otras opciones, también se ofrecen cervezas artesanales, vino, agua y refrescos. Este nuevo rincón culinario del Mandarin Oriental Ritz promete ser un destino imperdible para quienes valoran la excelencia en el marisco fresco y la sofisticación en el servicio.