La preparación adecuada de biberones es un tema que preocupa a muchos padres, especialmente cuando se combina con la leche materna o se utiliza exclusivamente leche de fórmula. Existen dudas comunes sobre la cantidad correcta de leche, el método de preparación y las precauciones necesarias. La Dra. Gemma Morera, reconocida pediatra y colaboradora en Doctoralia, aborda estas inquietudes proporcionando orientaciones claras y detalladas. Desde la importancia de mantener una higiene impecable hasta consejos específicos sobre temperatura y almacenamiento, su experiencia ofrece respuestas precisas a preguntas frecuentes.
Preparar un biberón no solo implica seguir instrucciones básicas, sino también adoptar prácticas que garanticen la seguridad del bebé. Para empezar, la Dra. Morera subraya la importancia de limpiar tanto la superficie de trabajo como las manos antes de comenzar. Además, los utensilios deben lavarse cuidadosamente con agua tibia y jabón, sin necesidad de esterilización constante después del primer uso. Sin embargo, la primera vez que se utilizan, tanto los biberones como las tetinas deben someterse a un proceso de hervor breve para evitar daños en los materiales.
Otro aspecto crucial mencionado por la experta es la preparación del agua. Aunque algunas guías sugieren utilizar agua embotellada, la recomendación más segura es hervir el agua durante al menos un minuto para eliminar posibles bacterias presentes en la leche en polvo. Esta precaución es particularmente importante durante los primeros cuatro meses de vida del bebé, cuando su sistema digestivo aún está desarrollándose. En casos especiales, como prematuros o niños con problemas crónicos de salud, esta medida cobra aún mayor relevancia debido a su mayor vulnerabilidad.
Además de la higiene y la temperatura del agua, calcular correctamente las proporciones de agua y leche en polvo es esencial para garantizar la nutrición adecuada. Según la Dra. Morera, cada 30 ml de agua requieren un cacito raso de leche en polvo, ajustándose al peso del niño en lugar de su edad. Este cálculo debe realizarse con precisión para evitar excesos o deficiencias que puedan afectar al bebé. Después de añadir el polvo, agitar el biberón de arriba abajo asegura una mezcla homogénea sin generar demasiada espuma, lo que podría causar cólicos.
Finalmente, si queda leche sobrante tras una alimentación, lo mejor es desecharla para evitar riesgos sanitarios. Si se desea preparar biberones con antelación, pueden almacenarse en la nevera durante un máximo de 24 horas siempre que se mantengan a una temperatura adecuada. También es recomendable utilizar recipientes de cristal frente a plásticos, ya que estos últimos pueden liberar compuestos indeseables cuando entran en contacto con agua caliente.
En conclusión, la preparación de biberones va más allá de simples instrucciones; involucra una serie de prácticas que priorizan la salud y bienestar del bebé. Al seguir las recomendaciones de expertos como la Dra. Gemma Morera, los padres pueden estar tranquilos sabiendo que están tomando todas las precauciones necesarias para ofrecer una alimentación segura y nutritiva a sus hijos.