La experiencia personal siempre enriquece el conocimiento profesional. En este sentido, la Dra. Elena Benítez Cerezo combina su trayectoria como psiquiatra especializada en trastornos del neurodesarrollo con su rol como madre de dos hijos neurodivergentes. Este contexto único le ha permitido reflexionar profundamente sobre cómo las realidades personales y profesionales se entrelazan inevitablemente. Al principio, la separación entre ambas facetas era crucial para mantener un equilibrio emocional, pero pronto descubrió que cada una amplificaba la otra de maneras inesperadas.
Un desafío central que enfrentan muchas familias es el proceso de aceptación tras un diagnóstico de neurodivergencia. La Dra. Benítez destaca la importancia del apoyo mutuo entre familias en situaciones similares, así como la confianza en los profesionales médicos y en uno mismo como padre o madre. Además, subraya que el duelo por el hijo idealizado es una etapa natural que requiere tiempo y comprensión. A través de esta experiencia, emerge una oportunidad para el crecimiento personal, donde las herramientas emocionales desarrolladas pueden aplicarse a otros aspectos de la vida.
Proteger la autoestima de los niños neurodivergentes es otro tema fundamental. Según la Dra. Benítez, la clave radica en transmitirles aceptación genuina y valorar sus esfuerzos más allá de los resultados académicos. Asimismo, resalta la necesidad de un sistema educativo verdaderamente inclusivo, que ofrezca atención individualizada y formación adecuada a los docentes. Esta visión crítica hacia el actual modelo educativo evidencia fallas estructurales que impiden el desarrollo óptimo de estos estudiantes. Finalmente, la Dra. Benítez invita a todos a luchar contra el estigma asociado a los trastornos del neurodesarrollo mediante una comunicación honesta y empática.
La convivencia diaria con la neurodivergencia transforma perspectivas y fortalece vínculos familiares. Desde la ciencia hasta la maternidad, cada paso en este camino revela nuevas formas de entender y acompañar a nuestros seres queridos. Reconocer las limitaciones del lenguaje y abogar por políticas inclusivas son pasos fundamentales para construir una sociedad más justa y solidaria, donde todas las personas tengan igualdad de oportunidades.